La eliminación de Rafael Nadal frente al jugador número 100 del ránking, el checo Lukas Rosol, el jueves en la segunda ronda de Wimbledon, puede tener múltiples consecuencias para la clasificación mundial, los Juegos Olímpicos y para el final del torneo londinense.
El pasado 11 de junio, el N.2 mundial era elogiado por el planeta entero tras su séptimo título en Roland Garros. Acababa de superar el récord del legendario sueco Björn Borg e impedía a Novak Djokovic lograr el Grand Slam.
Pero menos de veinte días después, la caída ha sido brutal. Una cruel desilusión que se produce después de una gran alegría, una ley habitual en el deporte. Pero Rafael Nadal, con 11 títulos de Grand Slam en su palmarés, no es un deportista ordinario.
Su derrota ha tenido consecuencias sísmicas en Wimbledon. Los más veteranos periodistas
